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Busque señales de estrés e intervenga cuando la niña es incapaz de hacerlo por sí misma. Si ella ha estado enfrascada en los libros durante dos horas y está empezando a molestarse, puede sugerirle un recreo y que salte en el trampolín, o con una soga, o por lo menos que haga algunos ejercicios de respiración profunda.
"Mi hijo — que ahora es un ingeniero mecánico, tenía problemas en la escuela y a veces perdia completamente el control cuando estaba en la universidad", dice Goldberg. "Yo no le decía, 've a estudiar’. Le decía que se fuera a correr o a nadar 22 largos en la piscina. Yo sabía que esos eran sus mecanismos de superación. "
Y no olvide apostar a las fortalezas de su hijo. Si los deportes, la música o el teatro son su fuerte, entonces hacer tiempo para estas actividades puede mejorar mucho la autoestima y las conductas de superación positivas.
4. Haga de las estrategias de superación algo concreto. Si su hijo tiene dificultades con el desarrollo de mecanismos específicos de superación, intente prepararlo con algunas preguntas como las siguientes:
- Si tuvieras un problema, ¿con quién hablarías?
- ¿Cuáles son las cosas divertidas o actividades que te gusta hacer cuando estás triste o deprimido?
- ¿Qué te motiva? En otras palabras, ¿por qué haces lo que haces?
- ¿Cómo manejas la presión de tus compañeros? Por ejemplo, ¿qué harías si un amigo o compañero te pide que pruebes drogas?
- ¿Quiénes son tus ejemplos a seguir o las personas que admiras?
Dependiendo de la edad de su hijo y de su personalidad, no espere necesariamente (ni exija) una respuesta directa a estas preguntas. Usted puede simplemente poner esto sobre la mesa para que lo piense. Esto puede ayudar a su hijo a describir y reconocer, aunque sólo sea a sí mismo, lo que funciona mejor para él. Y esto lo llevará un paso más cerca de utilizar estas estrategias concretas.
5. Aprenda formas saludables para comunicarse. Jeff Rice, es el director de una de las escuelas Briarwood Schools en Houston, Texas, que trabajan con estudiantes con discapacidad de aprendizaje y retrasos en el desarrollo. Les recuerda a los padres que la mentalidad adolescente normal es interactuar lo menos posible con los adultos, especialmente con los padres. "Puede parecerle que tiene a un extraño viviendo en su casa, pero confíen en mi, con el tiempo entrarán en razón," dice Rice. Y les dice a los padres que se sorprenderían si supieran con qué frecuencia los niños identifican a los padres como "la persona a la que acudirían" si tienen problemas.
Rice sugiere consejos como estos para avanzar hacia una sana comunicación con los niños.
- Haga preguntas abiertas. No se conforme con la brusquedad de una respuesta “sí o no” de su hijo. Puede evitar esto haciendo preguntas abiertas como: ¿Cuál fue la cosa más sorprendente que pasó hoy en la escuela? O: ¿Cuál fue el tema de la asamblea de la escuela? O: ¿Qué hiciste para manejar el estrés? Una respuesta más larga proporciona una mayor apertura para intercambiar ideas. Sin darle cátedra, usted también está modelando el arte de la conversación. Sólo recuerde que con preguntas abiertas, usted también tendrá que mantenerse abierto, sin juzgar los temores de su hijo, sus frustraciones ni sus fracasos.
- Esté presente. Aún más importante que preguntar es simplemente estar presente y escuchar. Cuando su hijo está hablando con usted, no se distraiga abriendo el correo o revisando sus mensajes telefónicos. Si lo hace, le está comunicando, sin decir una sola palabra, que otras cosas son más importantes. Aunque siempre hay un momento para "las lecciones de historia," no lo interrumpa siempre con comentarios como: "Bueno, cuando yo era niño ....". Interesarse y escuchar empáticamente, a menudo tiene un efecto que llega mucho más lejos.
- Refleje lo que su hijo dice. Repita lo que su hijo ha dicho, en las propias palabras del niño, no en las suyas. Usted podría decir: "Por lo que dices, entiendo que hoy te sentiste intimidado durante el almuerzo ...". Una vez más, esto ayuda a que su hijo se sienta escuchado y comprendido.
6. Busque ayuda exterior cuando sea necesario. Recuerde que una gran parte de tener una estrategia saludable de superación es saber cómo encontrar y utilizar los sistemas de apoyo. Por ejemplo, si su hijo se está quedando atrás en matemáticas, un profesor puede ayudarlo de varias maneras, no sólo al apuntalar debilidades académicas, sino también evitando las luchas de poder con la tarea escolar. Y si su hijo tiene dificultades debido a ansiedad o depresión, la búsqueda de recursos externos, tales como el asesoramiento profesional pueden ser útiles. Recuerde que usted no puede ser todo para su hijo.
Ayude a su niño a identificar las fuentes internas y externas de apoyo para una mejor adaptación. Y haga lo mismo por usted. Esto puede ser crítico para el desarrollo de un enfoque saludable a los problemas emocionales, que como usted sabe, ¡no desaparecerán en la adultez!
Fuentes
1Raskind, M.H. et al. Learning Disabilities Research and Practice. 1999; 14(1): 35–49.2Goldberg, R.J. et al. Learning Disabilities Research and Practice. 2003; 18(4): 222–236.
Annie Stuart es un escritora y editora independiente, con casi 25 años de experiencia. Ella se especializa en la salud de los consumidores, crianza de los hijos, y dificultades de aprendizaje, entre otras áreas.
Este artículo es posible gracias a una subvención de la American Legion Child Welfare Foundation.
Esta traducción fue posible gracias al patrocinio de Charles Evans Foundation.




My child is struggling
Now that my child has











