El éxito en la vida está unido a muchas cosas: la educación, el empleo, las relaciones significativas y mucho más. Todos los padres esperan que sus hijos lo alcancen. Pero la mayoría de los padres que tienen niños con discapacidades de aprendizaje (DA) pasan al menos por un momento en que se preguntan si sus hijos realmente pueden lograr éxito en la vida. No sólo es posible para su hijo, sino que también puede hacer muchas cosas para fomentar cualidades que hacen que el éxito sea mucho más probable.
En este artículo se arroja un poco de luz sobre la proactividad, que según demuestran las investigaciones, es fundamental para el éxito de las personas con discapacidades de aprendizaje.
La pasividad es cosa del pasado
Actuar, en lugar de reaccionar, ante los eventos es una característica de las personas exitosas, tengan discapacidades de aprendizaje o no. Las personas que son proactivas, no sólo creen en el poder de controlar su propio destino, sino que también ejercen ese control en lugar de convertirse en títeres o víctimas.
Paul J. Gerber, Ph.D., profesor en el departamento de Educación Especial y Políticas de las Discapacidades en la Virginia Commonwealth University en Richmond, Virginia, está co-escribiendo un libro en la actualidad con Marshall H. Raskind, Ph.D., sobre personas muy exitosas con discapacidades de aprendizaje. (El libro está programado para su publicación a finales de 2011).
"Cuando estudiamos o entrevistamos a personas que son altamente exitosas, vemos que realmente toman al toro por las astas y establecen prioridades, al menos sus propias prioridades", dice. A veces esto difiere de lo que otros esperan de ellos, pero han aprendido a utilizar sus fortalezas, expresar sus ideas, anticipar las exigencias de una situación, y tomar el control en la medida de lo posible. "Cuando uno es proactivo, puede ayudar a enmarcar o estructurar una situación para que resulte apropiada para uno", dice, explicando que esto funciona igual de bien para la gente que simplemente logra el éxito normal, no excepcional.
Esto es lo que él y otros tienen que decir sobre cómo los padres pueden ayudar a fomentar esta cualidad en los niños que tienen DA.
1. Hable de ello. Jeff Rice, es el director de una de las escuelas Briarwood en Houston, TX, que trabajan con estudiantes con discapacidades de aprendizaje y retrasos en el desarrollo. Él dice que la proactividad es uno de los atributos más difíciles para los padres de inculcar en sus hijos, pero que se puede hacer.
Un buen punto de partida para los padres es nombrar y definir el término para su hijo. "Proactividad es una palabra difícil", dice y le ayudará si usted puede explicar o ilustrar su conexión con la defensa de sus propios intereses. Cuando usted descubra a su hija siendo proactiva, apóyela inmediatamente. Eso le ayuda a entender mejor el concepto. Por ejemplo, aprender a hacer preguntas es un aspecto importante de la proactividad y una habilidad fundamental tanto en la escuela como en la vida. Si usted encuentra a su hija haciendo preguntas para satisfacer sus necesidades, asegúrese de dar la proverbial palmadita en la espalda y felicitarla por ser proactiva.
Mónica Gómez, coordinadora de las habilidades sociales en la Frostig School, una escuela para niños con discapacidades de aprendizaje en Pasadena, CA, agrega que discutir la idea de la proactividad la trae a la luz. "Creemos fervientemente en darles el lenguaje a los niños", dice. Ella sugiere que los padres podrían decir algo como esto a sus hijos: "Tú realmente sabes cómo salir y hacer las cosas por ti mismo en este campo, pero veo que cuando estás en esta otra situación, es más difícil, te pones nervioso o te estresas. ¿Qué podemos aprender para que seas más proactivo?"
Preguntarle a su hijo cuáles son sus ideas puede ayudar a promover la proactividad y buenas habilidades para resolver problemas. Si su niño en edad escolar está sentado en el aula y se le quiebra el lápiz, pregúntele qué cree que puede hacer. Si es necesario, hágale preguntas para seguir el hilo de la charla: "¿Es mejor mirar a tu escritorio? ¿Pedirle a alguien que te preste un lápiz? ¿Pedir que te afilen el lápiz?"
2. Ayude a su niño a identificar recursos. Saber cómo obtener ayuda significa saber a quién preguntarle y saber dónde buscar otros recursos. Utilice "momentos de enseñanza" para ayudar a su hijo a identificar estos recursos, dice Chris Schnieders, Ph.D., director de formación del profesorado de la Frostig School. "Pasar por la escuela media es todo un tema" dice, y una época en la que los profesores (¡y los padres!) necesidan preguntarles a los alumnos con frecuencia, "¿Cuáles son tus recursos?"
"Pasamos mucho tiempo hablando sobre los recursos como la computadora, los diccionarios, o los números de teléfono de los amigos". Por eso, los niños no se quedan perplejos y simplemente responden con algo como, "No hice mi tarea porque se me olvidó lo que era”.
3. Práctique, práctique, práctique. Parte de aprender a ser proactivos es darles a los niños la oportunidad de practicar, especialmente en los años de escuela media, dice Gómez. Tal vez sea durante un proyecto de reciclaje en la comunidad donde los niños pueden poner manos a la obra. Aprender sobre el medio ambiente en el aula es una cosa, pero el concepto se solidifica cuando un niño realmente puede hacer algo al respecto en el mundo "real".
Don Trimmer, Ph.D., director de la Evergreen Elementary School (Escuela Primaria Evergreen) en Diamond Bar, CA, ha trabajado para incorporar habilidades de la vida, incluyendo la proactividad en el programa escolar. "A menudo los niños se enfrentan a grandes tareas y las abandonan", dice. Los padres pueden ayudar a sus hijos a dividir las asignaciones de tareas en partes, y a su vez poner estas partes en un cronograma. "De esta manera, se hace más manejable", dice, "y los niños aprenden a ser más proactivos". Promover la capacidad de organización también puede ayudar con otros aspectos de la proactividad. Por ejemplo, establecer siempre un mismo espacio para hacer la tarea, le permite a su hijo a pasar menos tiempo dando marcha atrás para encontrar la engrampadora y ocuparse en cambio de tareas importantes.
Déle a su niño muchas oportunidades para tomar decisiones. Comience con poco, y aumente hasta desafíos más grandes. Por ejemplo, lleve a su hijo a la comunidad en donde haya posibilidades de aprender cosas nuevas. Puede ser ir a la biblioteca donde puede aprender cómo buscar y seleccionar los libros. O, "siga" a su hija en el metro, y póngala a cargo de determinar cómo llegar de un lugar a otro y de decidir dónde sentarse en el tren. Con cada una de estas experiencias, el niño gana confianza en su capacidad de ser proactivo y tomar buenas decisiones. Estas habilidades luego se transfieren a la escuela y a muchas otras áreas de su vida.
4. Colabore, no se haga cargo. Si siempre entra a resolver los problemas de su hijo, se demorará en aprender a hacer cosas por sí mismo. Esto envía el mensaje de que él no es competente, y sin darse cuenta puede fomentar la dependencia. Haga de la resolución de problemas un esfuerzo de colaboración al principio. "Cuanta más colaboración tenga, más compromiso y motivación obtendrá [de su hijo], y menos pasividad o dependencia", dice Gerber. Con un niño más pequeño que tiende a ser olvidadizo, esto podría significar pedirle que revise su mochila y le diga lo que es importante, en lugar de sacar las cosas y mirar el contenido usted mismo. Luego, gradualmente, tome distancia, para que su hijo aprenda a hacerse cargo.
Uno de los mayores desafíos que tenemos como padres es aprender a soltar amarras, dejar que su hijo cometa errores, dice Rice. Esto es especialmente cierto para los padres de los niños con discapacidades de aprendizaje, y esto puede ser particularmente difícil con los adolescentes que prueban constantemente los límites. La respuesta no es acortar las riendas, sino dejarlos enfrentar las consecuencias naturales y lógicas. "Trate de no “sobrevolar” y ser un padre helicóptero (que siempre está mirando por encima de los hombros). Aunque cuente con la tecnología para enviarle un mensaje de texto a su hijo cada cinco segundos, resista esa urgencia ... déjelo crecer". Esto se vuelve cada vez más importante con estudiantes de secundaria. Darles "espacio" en un ambiente más controlado los prepara mejor para tener éxito.
Ayudar a su hijo a tomar la iniciativa, para asumir la responsabilidad de su vida, puede ser más fácil de decir que de hacer, pero ayuda a recordar que este es un proceso. Su hijo no va a ir de la A a la Z de la noche a la mañana. Al igual que cuando su hijo aprendió el abecedario, recuerde celebrar los pequeños éxitos. Con el tiempo, estos se pueden convertir en grandes éxitos a lo largo de la vida.
Annie Stuart es una escritora y editora independiente, con casi 25 años de experiencia. Se especializa en la salud de los consumidores, la crianza de los hijos, y las discapacidades de aprendizaje, entre otras áreas.
Este artículo es posible gracias a una subvención de la American Legion Child Welfare Foundation.
Esta traducción fue posible gracias al patrocinio de Charles Evans Foundation.
