Página 2 de 2
Mito Nº 5: La mala crianza causa TADHEste error posiblemente sea el más difícil de disipar porque las características de la crianza (por ejemplo ser crítico, dominante, negativo) y un mal manejo, exacerban el TADH. Los estudios que han explorado la contribución de los factores del entorno (por ejemplo prácticas de crianza, psicopatología de los padres) encuentran que los factores genéticos y no un entorno compartido resultan en las mayores variables en los síntomas del TADH, alrededor del 80%. Mientras que el manejo de las dificultades influye sobre los conflictos entre padres e hijos y el mantenimiento de la hiperactividad y problemas oposicionales en los niños pequeños, las "teorías de causalidad del TADH ya no pueden basarse solamente, ni siquiera principalmente en factores sociales, como las características de los padres, las habilidades de cuidado, el manejo del niño, u otros factores del entorno familiar".
Otros factores pueden jugar un rol causal, incluyendo el haberse expuesto a toxinas del medioambiente, (por ejemplo, niveles elevados de plomo en la sangre, exposición prenatal al alcohol o al tabaco), pero no todos los niños expuestos a estos factores de riesgo tienen una alta tasa de hiperactividad, ni todos los niños con TADH tienen estos factores de riesgo. Si bien otros factores (por ejemplo, dificultades familiares, pobreza, estatus educativo-ocupacional, entorno en la casa, mala nutrición, toxinas ambientales, prácticas de crianza inefectivas) no parecen contribuir significativamente al desarrollo de síntomas de TADH, estos factores contribuyen a trastornos de comorbilidad y complican la efectividad del tratamiento.
Los investigadores han identificado un número de creencias erróneas o sin base científica que los padres tienen sobre las causas del TADH, que incluyen: reacciones alérgicas o sensibilidad a alimentos, problemas familiares como el alcoholismo o problemas matrimoniales, alto consumo de azúcar, disciplina ineficaz, hábitos holgazanes para el aprendizaje, falta de motivación, etc. Las "creencias falsas" o inexactas se asociaron con atribuciones de los padres en que los niños eran responsables por sus síntomas de TADH (los síntomas son intencionales y los niños pueden controlar sus síntomas), y el uso de un tratamiento menos efectivo (por ejemplo: control de la dieta).
Mito Nº 6: Los niños de las minorías están sobre-diagnosticados con TADH y sobre-medicadosEl acceso al diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales varía dependiendo del género, la raza y el estatus socio-económico, pero no de la manera que uno podría predecir. Las investigaciones sobre el TADH en jóvenes afro-americanos son escasas. Un estudio de niños y jóvenes de escuelas públicas en Florida, encontró que la prestación de servicios a niños afro-americanos era deficiente, a pesar de que no existe evidencia de que la tasa de incidencia de TADH fuera menor que en niños blancos. Los investigadores descubrieron que: (1) sólo el 50 por ciento de los niños con TADH recibían tratamiento, (2) las niñas recibían servicios insuficientes a una tasa 3 veces más baja que los varones, (3) los blancos tenían 3 veces más de posibilidades de ser derivados (a servicios) que los niños afro-americanos. En los pocos estudios sobre tasas de medicación en relación con la raza, los niños de minorías étnicas tienen 2 a 2.5 menos posibilidades de estar medicados para el TADH que los niños blancos.
El acceso al tratamiento se ve afectado por: (1) falta de percepción de la necesidad de tratamiento; (2) barreras del sistema, incluyendo disponibilidad, costo e idioma (3) preocupación por que los niños pudieran ser retirados del hogar si los padres buscan servicios (4) estigma asociado con buscar ayuda para enfermedades mentales; y (5) costo del tratamiento, falta de reintegros adecuados, duración del tratamiento y costo de la medicación. Además, es más probable que los afro-americanos abandonen el tratamiento para problemas de salud mental prematuramente, y menos probable que reciban atención. La evidencia sugiere que los niños de las minorías no están sobre-medicados y pueden estar recibiendo servicios insuficientes para el TADH.
Mito Nº 7: Las niñas tienen tasas más bajas y un TADH menos grave que los varonesDe acuerdo con el Informe sobre Salud Mental del Director General de Salud Pública (2001), las niñas tienen menos probabilidades que los varones de recibir un diagnóstico y tratamiento para el TADH a pesar de sus necesidades. Las niñas con TADH tienen una mayor dificultad intelectual, pero menores tasas de hiperactividad y trastornos externalizados en comparación con los varones. Las niñas con TADH tienen trastornos internalizados más graves que los varones. Las niñas con TADH son más propensas a tener problemas de conducta, trastornos del estado de ánimo y ansiedad, un coeficiente intelectual más bajo y más dificultades sociales, de funcionamiento familiar y escolar que las niñas sin TADH. Sin embargo, los problemas de conducta fueron menores en las niñas que en los varones con TADH, lo que puede explicar las menores tasas de derivaciones a servicios en la comunidad y en las muestras de las escuelas.
En comparación con los varones con TADH, las niñas con TADH reportaron tasas mayores de angustia o descontento, ansiedad y depresión; y demostraron más hiperactividad y deficiencias de conducta y cognitivas. Padres y maestros notaron mayor falta de atención, hiperactividad, actitudes de oposición desafiante, problemas de conducta, dificultades sociales, depresión y ansiedad. Las niñas pueden reportar más angustia que los varones y los "factores ambientales pueden afectarlas más que a los varones con TADH".
Los mitos y la información errónea sobre el TADH deben ser disipados con hallazgos científicos. Sin embargo, las “falsas creencias" populares, que a menudo se ven perpetuadas por razonamientos emocionales o sin fundamento, hacen más daño que beneficio. Hacen muy poco para mejorar nuestro conocimiento y mucho para desalentar a los individuos en su búsqueda de ayuda y uso de tratamientos efectivos para el TADH, que hayan pasado por un riguroso escrutinio científico.
Phyllis Anne Teeter Ellison, Ed.D., es la presidenta de la Junta del comité asesor editorial y miembro del Comité ejecutivo de CHADD.
Este extracto, reimpreso con permiso, pertenece a un artículo que originalmente apareció en la edición de junio de 2003 de la revista Attention! Para leer el artículo completo y encontrar una lista de referencias, visite http://www.help4adhd.org/en/about/myths




My child is struggling
Now that my child has











